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Embarazada

octubre 24, 2016

Un día te despiertas, abres los ojos y al lado tuya se encuentra tu pareja. La persona que elegiste para compartir toda tu vida. Y piensas “se puede ser más feliz”. En ese momento te levantas y te diriges a prepararte una taza de café y mientras te la tomas y aprecias el aroma, en ese silencio de la mañana, con ese rayito de luz entrando ya por la ventana, se te vienen a ti un millar de preguntas. Si, muchas preguntas sin respuestas…  ¿Seré capaz algún día de tener un bebe?, ¿tendré problemas para quedarme embarazada?, ¿seré capaz de ser una buena mama?, ¿cómo será ese bebe?…infinidad de dudas te asaltan en esos momentos. Te preparas y te vas a trabajar como otro día cualquiera. De esta manera, van pasando los días. Esperando esa falta de periodo en el mes. A veces le echas cuenta otras veces no y así siguen pasando los meses. Sigues continuando con tu vida placentera y tranquila en pareja. Trabajando, saliendo a cualquier hora, viajando sin ningún problema, leyendo en tus ratos de silencio y soledad… Tu vida diaria.

Pero nuevamente un día te despiertas y compruebas que ese periodo que tenía que venir hace 15 días no vino a verte. Pero realmente no te sientes rara ni notas nada, pero la duda te asalta y corres a comprarte un test de embarazo. Nerviosa y corriendo te lees las instrucciones y llega ese minuto de espera, una espera larga cuando solo sale una rayita, piensas en ese momento: “esperare unos minutos más por si cambia”. Pero no, sigue en esa única rayita rosa. Sales del baño y con tu cara tu pareja entiende perfectamente que no quedaste embarazada. Siguen pasando los días y llega un momento en el que te estas vistiendo y te miras al espejo y te dices a ti misma: “que buena talla de pechos se me está poniendo”. Como es una cosa medio normal cuando te viene el periodo pues no le haces mucho caso. Pero llega ese día y “bingo” llegaron a ti las náuseas y algún que otro mareo matutino. Y ya te dices: no tengo la regla, talla superior, nauseas, mareos…. Ui, ui me voy a la farmacia en estos momentos. Compras otro test y esta vez ya sabes cómo va todo al ser la segunda prueba en menos de 10 días… comienzas a esperar ese minuto… y para tu sorpresa fue instantáneo, nada más caerle unas gotas, esas dos rayitas rosas aparecieron. Puedo ser sincera, se me escaparon unas lagrimitas en el baño. Y en ese momento comprendí que iba a ser “mamá”. Además estaba sola en casa y me puse como una loca a llamar por teléfono, primero a mi marido y futuro papa, familia, amigas…. Me sentía feliz, fue un día muy especial y muy emotivo en mi vida, de esos recuerdos que se quedaran marcados en tu memoria para siempre.

Bueno, que ganas tenía de quedarme embarazada y poder conocer a mi niña o niño. Pero nadie me dijo lo que era estar embarazada. La de pruebas, la de inseguridades, la de analíticas y tu cuerpo… Tu cuerpo como estaba cambiando sobre todo en el tercer trimestre. Era ancha por todos lados, no podía dormir, ardores continuos que eran insoportables, esos pies como barcos de anchos, que por más que andabas no mejoraban… “empeoraban”. Gracias a que estaba ese futuro padre para darme unos masajitos diarios en mis grandes pies. Y cuantas veces te levantabas para ir al baño, era horrible….

Y llego ese día…

Grandes dolores muy seguidos, cada 5, cada 3, y que dolor… Es tan enorme que es imposible describirlo. De repente se paran. Te vas a la ducha, vuelves a la cama y vuelven esos retorcijones tan desagradables. Miras el reloj y ves que son las 5 de la mañana, no sabes si irte o no. Pero ahí está el futuro papa deseoso de conocerla, que te dice vámonos y ya nos dirán que hacer. Tú en el fondo sabes que puedes esperar un poquito más pero al ser la primera vez pues no sabías que era lo correcto. Llegas ilusionada, cansada, dolorida… y sobre todo muy feliz, llego por fin la hora de conocer a tu bebe.

Fueron muchas horas de intensos dolores, pero no dilataba lo suficiente, me decían la matrona, cuando te lleguen las verdaderas contracciones de parto lo sabrás, créeme. Y yo a mí misma me decía: “más fuertes, más dolor, pero si eso es imposible, si me duele a rabiar”. Y evidentemente llegaron, o si, como llegaron, a cada minuto y duraba el dolor, ese dolor que te partía por dentro, un largo minuto y 20 segundos. Me dejaba descansar otro minutito y otro más. Así hasta que dilate 5 cm que me pusieron esa bendita epidural y todo se calmó, esos dolores desaparecieron. Y volvió la duda a mí, se habrá parado el parto. No, al revés iba más rápido, dilate 3 cm en menos de 15 minutos. Ya estaba de 8. Se acercaba el momento. Pero mi niña cambio la dirección y se empeñó en salir por el lateral donde no había túnel de salida. Esperaron, intentamos guiarla pero no hubo manera. Se sentía mi niña cansada y no podía más. Decidieron hacerme una cesárea. Después de tantísimas horas, me tocaba pasar por quirófano. Pero no me importaba yo solo quería verle ya su carita. La pena fue que solo la pude ver un instante al salir, me dejaron darle un beso y se la llevaron. Cinco largas horas tardaron en llevarme con ella. Pero llego ese momento tan especial para una madre e hija. Ese momento en el que aparecen por la habitación con ella envuelta en esa mantita, tan pequeñita, con esas manitas tan minúsculas… lloras de emoción. Te la colocan en tu pecho y sin enseñarle el camino ni como se hace, ella solita con tan solo unas horas de vida, sabe dónde está su alimento, quien es su mama… es una ternura. Un momento mágico.

Esta fue mi primera experiencia de ser mama, mi primer embarazo. He tenido otra más, y fue totalmente diferente todo. Por eso nunca nos debemos guiar por como fue el embarazo ni parto de otra mujer. Todos son diferentes. Pero si estás pensando o ya quedaste embarazada, disfruta lo que puedas de cada momento mágico, yo los resumiría en estos 10:

  • 1- Test de embarazo.
  • 2- Cuando se lo comunicas al papa y a la familia.
  • 3- Primera ecografía.
  • 4- Niño o niña, momentazo.
  • 5- Sus pataditas y movimientos en tu barriga, háblale mucho.
  • 6- Su habitación.
  • 7- El parto, es mucho dolor pero es premiado con lo que más vas a querer en tu vida.
  • 8- Cuando te colocan por primera vez a tu bebe en tu regazo.
  • 9- Llegada a casa del bebe por primera vez.
  • 10- Cuando esa primera noche en casa os quedáis solos, es mágica.img_20150714_214615
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